Me gustan los cuentos de Fernando Quiñones. Dentro de " Viento Sur ", aparece su cuento "El viejo país". Su capacidad de atrapar con el idioma es evidente; su capacidad de atrapar con las imágenes, desbordante.
" Cuatro años atrás y cerca de Monterrey, en una de las peores y más largas rachas de las represiones franquistas, el hombre había estado con la última profesional del Barrio Chino. Se la agenció una vieja de negro, brotada en la noche como de un libraco medieval; antes de cobrar lo suyo y dejarlos, dijo que algunos tenían muy buena suerte, lo que él pudo comprobar pronto : la mujer, aparte de ser la última, era muy blanca y hermosa, una sibilina palurda de Arévalo con la que habló poco. En sus carnes, su voz, las expresiones de su cara, había algo especial, lechoso, acogedor y maléfico a la vez; todo acabó en una hora y a plena satisfacción de los dos... "
Tu desnudo hay que imaginarlo poéticamente, como el silencio de los besos y las caricias del alma. Tiene tu piel un aire fugitivo, persistente, de olores a primaveras y un tacto frío como el otoño que no muere.
" Lame arena, su cuello y ciñe fría un adormecido seno en ti yacente, que luego iré a besar esa serpiente de tu lengua que el viento desvaría.
Hiere mansa esa flor de la bahía que asume su mejilla húmedamente, y ciega esa callada boca ardiente que no quiere besar la boca mía.
Roza luego su vientre, y la dorada piel besa de su cálida cintura, y allí en su centro queda enamorada.
Que ya te templará la calentura otra flor de mi huerto bien rociada, si tu lengua se quema en la espesura "
Es novela para releer, en ella está la tradición clásica y el reflejo de una sociedad. Esta mañana he mirado algunas páginas que tenía subrayada de " Tiempo de silencio" y me he fijado en el "monólogo interior", aquí en estado puro; los pensamientos más íntimos, antes de ser ordenados mentalmente.
" Estar tranquilo. Sentirse tranquilo. Llegar a encontrar refugio en la soledad, en la protección de las paredes. En la misma inmovilidad. No está mal. No está tan mal. Para qué pensar. No hay más que estar quieto. No pensar en nada. Llegar a hacer como si fuera un deseo propio estar quieto (...) Aquí mientras estoy quieto no me pasa nada. No puedo hacer nada por mí mismo. Tranquilidad. No puedo hacer nada; luego no puedo equivocarme. No puedo tomar ninguna resolución errónea. No puedo hacer nada mal. No puedo equivocarme. No puedo perjudicarme. Estar tranquilo en el fondo. No puede ya pasar nada. Lo que va a pasar yo no lo puedo provocar. Aquí estoy hasta que me echen y yo no puedo hacer nada por salir.
¿ Por qué fui ?
No pensar. No hay por qué pensar en lo que está hecho. Es inútil intentar recorrer otra vez los errores que uno ha cometido. Todos los hombres comenten errores. Todos los hombres se equivocan. Todos los hombres buscan su perdición por un camino complicado o sencillo "
He escuchado a muchas personas llamar aperitivos a las tapas. No lo son. Las tapas tienen otra misión, misión alta. Satisfacen, además de nuestra necesidad nutritiva, nuestras preferencias gustativas. El tapeo tiene su raiz en el apetito, no en el hambre, es mimar el paladar. Es la comida caprichosa contra los guisos caseros.
Y ya que es sábado, apetece un pescado al estilo de la afamada "Casa Gatell" , restaurante de Tarragona.
Dorada al limón.
Ingredientes para 4 personas : 1 dorada de 1kg; 1/2 l de vino blanco seco; 1/2 kg de escalonia; 1kg de patatas; 150 gr de mantequilla; 4 limones; aceite de oliva virgen extra.
Preparación : Se pelan las patatas y se cortan en rodajas, procediendo de la misma forma con las escalonias. Se pone aceite en una sartén y se fríen la patatas. Una vez fritas éstas, las sacaremos y pondremos las escalonias. En una bandeja se colocan las patatas y las escalonias. Encima se pone la dorada, ya limpia, salada y con un poco de pimienta. Se cortan los limones a medias rodajas finas, y se van colocando como si fueran tejas, se pone la mantequilla y el vino blanco. Se coloca al horno unos 40 o 50 minutos aproximadamente.
Toda una tarde en la sala de espera del médico traumatólogo, da para mucho. Observación de los otros pacientes, lectura de revistas desmoralizantes, música paralizante y una señorita que parecía vestida para el cotillón de fin de año. Puro deleite vespertino. Menos mal que uno siempre lleva provisiones para tan ardua y peligrosa espera. Me acompañaban los sonetos de Camoens.
" Que el amor busque un nuevo arte, una nueva ciencia
Para matarme, y nuevos motivos de descorazonamiento.
No puede ya quitarme mi esperanza
Pues no podría quitarme lo que no tengo.
Ved de qué esperanzas vivo,
Ved cuán poco seguro estoy de mi amor
Y no temo ni cambios ni contrastes
En un mar furioso, en mi barco sin timón.
Pero aunque la tristeza pueda existir
Ahí donde falta la esperanza, donde el amor me esconde
Un mal que me mata y que nadie ve.
Pues ciertos días pone en mi alma
Un no sé qué, que viene de no sé dónde.
Llega sin saber cómo y me hace daño sin que sepa por qué "
No es mala compañía, en estos tiempos, tener cerca a Ignacio Aldecoa. Sus cuentos tienen profundidad y claridad, meten al lector dentro de la narración, presenciando el movimiento del ambiente que se describe; un armazón que les da permanencia.
" Las cristaleras del café siempre estaban sucias y la luz de la glorieta agria y escenográfica, se filtraba a través de ella, con matices de recuelo. El viejo camarero arterioesclerótico arrastraba la pierna mala como cosa ajena a su persona e iba de mesa en mesa, frágil, doméstico, temblante y arácnido. Bufaba la máquina exprés; cantiñeaba el aburrido cerillero; la señora de los servicios cultivaba sus emociones leyendo una novela de amor; el chicharreo de la llamada del teléfono no era atendido; esputaban en sus pañuelos, y por turno, los cinco viejos del friso de la tertulia del fondo; bajaba el cura jugador las escaleras de la timba; componía un melindre la pájara pinta timándose con un señor solitario y de mirada huidiza; el renegrido limpia tenía un vivaz sátiro bajo la roña, el betún y la piel, y no se perdía detalle desde su ras, sacando lustre a los zapatos de una vedette del "Maravillas". En los grandes y mágicos espejos había salones hasta la angostura del infinito y la perspectiva de las lámparas reflejadas era una pesadilla surreal "
Leo textos del gran escritor rumano, nacido en la Bukovina, Norman Manea. En sus clases de literatura, en el mítico Bard College, decía a los alumnos que " tener hogar no es tener patria". Esta tarde mi hogar es un retrato, un retrato con el aire del misterio.
" El pelo ensortijado que cae sobre los hombros. El cuello limpio, alto, la boca enmudecida. Se estremecen los álamos. En ti crece el maizal, en ti los astros giran absortos en la noche. Me lastimas, belleza "
Hay hombres que suelen mirar a las mujeres de una única manera, de forma renacentista, solamente fijándose en sus cualidades físicas. En la Celestina encuentro una " prosopografía " de Melibea. ¿ Y la "etopeya"?
" Comienzo por los cabellos. ¿ Ves tú las madexas del oro delgado, que hilan en Arabia? Más lindos son y no resplandeces menos. Su longura hasta el postrer assiento de sus pies; después crinados e atados con la delgada cuerda, como ella se los pone, no ha más menester para convertir los hombres en piedra... Los ojos verde, rasgados; las pestañas luengas; las cejas delgadas e alçadas; la nariz mediana, la boca pequeña; los dientes menudos e blancos; los labios colorados e gordezuelos; el torno del rostro poco más luengo que redondo; el pecho alto; la redondez e forma de las pequeñas tetas, ¿ quién te las podría figurar? ¡ Que se despereza el hombre cuando las mira !
Me gustan los sonetos, mis gustos poéticos siempre empiezan con ellos. Esta tarde, leo los sonetos de Shakespeare en traducción de Christian Law Palacín.
" ¿ Por qué me prometiste un día hermoso y a viajar me animaste sin mi capa si dejaste a las nubes abordarme velando tu esplendor con sus vapores ?
Que emerjas del nublado no me basta y enjugues de mi rostro la tormenta, pues mal puede elogiarse aquel remedio que actúa en las heridas, no en la injuria.
Y no es ningún alivio tu vergüenza; que te arrepientas ya no evita el daño : la pena del que ofende no es consuelo para quien carga con la cruz indigna.
Pero tu amor da perlas cuando llora, y son muy bellas, y me recompensan "
Después de una larga noche de insomnio, he acabado de leer " Don Juan " de Torrente Ballester, amena fábula poética. Con la primera claridad de la mañana me he quedado dormido, un sueño bien robado.
"- Por ejemplo, una de las cosas que más podría interesar al Público es la técnica amatoria de Don Juan. Sobre todo a las mujeres. Es uno de los aspectos de su vida sobre el que más se han equivocado los poetas incluso nuestro admirable Zorrilla. ¿Recuerda aquello de "Uno para emamorarlas, otro para conseguirlas..." ? No es más que una visión grosera de amor apresurado. Da una sensación de rapidez impropia del cuidado que mi amo puso en conquistas. Mi amo, en eso, es muy poco español. No tiene prisa nunca, y nada más lejos de sus costumbres que el trabajo atropellado, a lo Lope de Vega. Mi amo apunta con cuidado y da en el blanco siempre. Usted lo habrá visto : es un hombre calmoso, sereno, y ya sabe que la conquista de Sonja duró dos meses largos... Esto no quiere decir que con todas se haya demorado tanto tiempo, aunque algunas le hayan costado más. Pero no es por el camino del tiempo por donde van los tiros. Uno de los errores de Tirso fue aquello de "¡Tan largo me lo fiáis" !, un error insoslayable, sin embargo, porque Tirso quería hacer con la leyenda de mi amo una historia ejemplar, y había que tener presente el arrepentimiento postrero. Pero Don Juan no se preocupó jamás de él, entre otras razones, porque se arrepentía todos los días, porque tenía que luchar cada día con el arrepentimiento; porque luchó eficazmente, al menos hasta un momento dado (...)
- Exactamente. Para mi amo no existe " la mujer ", sino cada mujer, distinta de las demás, inconfundible... "
La revista " El urogallo" acompañó muchas tardes de mi vida universitaria; revista importante, su creadora fue la gran escritora Elena Soriano. Mujer de exilio interior, esta hija de andaluces tuvo que soportar el plagio, descarado y vergonzoso, de su novela " Caza menor" por Carlos Saura que la estrenó con el título de "Ana y los lobos". La novela se centra en el personaje de Ana, esposa de Emilio pero objeto de deseo de sus dos cuñados.
"... Estaba extrañadísima y, al mismo tiempo, intrigada. Y esperaba que, cuando estuvieran a solas, él le hablaría de algún conflicto familiar : intereses, de seguros... Pero apenas entraron en la alcoba, el hombre la cogió por los hombros, no muy rudamente- no se lo pemitía su extrema lasitud-, y quedósela mirando, sin proferir palabra, muy de cerca, arrojándole al rostro el aliento avinado. Ella no pudo evitar un movimiento de repudio y una exclamación airada : -¡ Está borracho! Simultaneamente ; con velocidad repentina y violenta, como por obra de resorte, la mano derecha de Emilio, ancha y dura, cayó sobre la mejilla izquierda de Ana. -¡Dios mío!- dijo ella sólo, mirándole de hito en hito (...)
Ana se acostó al borde mismo del gran lecho, de canto, dando la espalda a su marido, rígida y fría, de alma como de cuerpo. Lo sintió removerse unos minutos y respirar sofocadamente... Y ella, en cambio, no pensaba nada, no sentía nada, pero no podía dormir : más que nunca, la desvelaba su estrepitoso roncar, que iba en crescendo, en crescendo, de un modo insoportable, exasperante, desquiciador... Y al fondo, igualmente continuo y angustioso, el rumor del viento en la fronda del pinar. ¡ Echaría a correr tapándose los oídos, huiría lejos, lejos, en un ansia histérica de sueño, hasta donde existiera un silencio puro, perfecto ! No se quedó traspuesta hasta rayar el alba... "
Hace tiempo que no busco a Concha Lagos, poeta de profundidad cordobesa a pesar de que vivió, casi toda su vida, fuera de Córdoba. De entre los poemas que leo a estas horas, me llega uno que se pega al alma.
" Iremos por las calles que ya nos vieron antes; el aire distraído para que nadie sepa que la historia prosigue con capítulos nuevos.
Quiero mirar estatuas, balcones encendidos, volver a la baranda del beso y de la noche. Quiero decir tu nombre en calles solitarias sintiendo la cintura frágil bajo el brazo.
Otra vez como ayer con tu verso en el vino, otra vez a tus ojos en igual frente a frente, otra vez, otra y otra. Para siempre otra vez "
Leer la prosa de Pedro Salinas es volver de otra manera a su poesía, por un camino distinto pero con las mismas casas, los mismos paisajes, las mismas caricias.
" Me despido de ella mientras duerme ese sueño de las seis de la tarde, ese sueño precipitado, corto y galopante como un Gran Premio de mil metros. La miro por última vez, me miro en ella por última vez. Porque estas coincidencias, ella y yo, Lucéntum, estío, sus labios, el día y la hora de la cita, su risa y mi felicidad, que han vivido juntas, pegadas unas a otras por espacio de dos meses, se van a separar en cuanto Livia, con su voz delgadísima, afilada aún más en el adiós, corte, inevitablemente y sin querer, el sartal que la enhilaba. Y ya que me veo entonces, por muchos días, inclinado buscándolas, dispersas por el suelo, equivocándome a cada instante, creyendo que esa tarde, cristalina y transparente como un diamante, que veo delante de mí al doblar la esquina de las doce, es tarde de cita, que esta ciudad afanosa, de trescientos mil habitantes, sigue habitada cuando en realidad su población, Livia Schubert y su alma, ha emigrado : se fue allá lejos, a dos mil kilómetros, como una reina perseguida, a plantar una villa nueva, a poblarla de gozo y de sonrisa, izando por encima de unos cielos con niebla, su alegre pabellón invencible y colorinesco.
Ahora, en este momento, todavía estoy en Livia, soy algo en ella : soy el desorden de su cuerpo dormido... "
Recuerdo la noche del recital poético de Josefa Parra, puro deleite y entusiasmo. No sólo es grande como poeta, lo es también cuando recita y parece un alma que vuela por la estancia; aquél día, estancias del sueño.
" ... Pues mienten los que dicen que todo tiene un límite. Continúa incendiándose la carne, hay luminarias de brasa en nuestros ojos cuando cae la noche. Se repiten las secuencias : arden las manos, garras se nos abren donde dedos nacían, repentinos se tensan nuestros músculos, y dejo de pronunciar tu nombre, que mi pecho se ha vuelto sumidero de rugidos y mi voz es terrible como el viento encrespado. Los dientes nos desgarran la sudorosa piel. Llenan el aire los perfumes amargos de la selva y el más amargo y acre deseo. Y, mientras copulamos como fieras, me río de los necios que dicen que todo tiene un límite "
Tengo una amiga judía que me despierta algunas mañanas. Se llama Lea Goldberg y, en el desayuno, me cuenta cosas...
" Él no hablaba de su dolor. Ella no preguntaba nada. Sus grandes y pesadas manos posadas sobre las rodillas de ella eran con dos niños muertos arrojados en un misma cuna. De pronto se levantó. Dijo : "Rut, esto es demasiado". Y se fue. Y estuvo muchas horas sin volver. Muchos días.
Había silencio. Y la alegría aún se agitaba dentro de ella como la débil luz de la luna en una ventana oscura. A través de la pared se oían algunas notas de una melodía sentimental. La habitación era grande y estaba vacía. Rut deseaba una palabra cálida y afectuosa y, como nadie se la decía, se la dijo a sí misma "
La cocina del restaurante " El Caballo Rojo" es creativa desde la tradición; su búsqueda de recetas antiguas es admirable. He comido varias veces allí y nunca olvido su "bacalao a la canela".
Bacalao a la canela con Pedro Ximénez.
Ingredientes : 1kg de lomo de bacalao; 500 gr de cebolla; 250 gr de pimiento verde, 500 ml de aceite de oliva virgen extra; dos unidades de canela en rama; 1 copa de vino Pedro Ximénez.
Guarnición : cuatro patatas confitadas.
Preparación : Cortar el pimiento y la cebolla en julianas; marcar los lomos de bacalao en la sartén y agregar la canela en trozos, la cebolla y el pimiento. Cubrir con el aceite y confitar.
Aparte, se reduce el vino Pedro Ximénez hasta conseguir un punto de sirope.
Se presenta con el lomo de bacalao en el centro del plato y sobre éste se echa la mezcla de pimiento y cebolla; se corona la presentación con la canela y se adereza con un cordón fino de la reducción del vino Pedro Ximénez. Se acompaña con las patatas.
Leo noticias incomprensibles y absurdas. Noticias que producen asco y dolor. Debería haber leído los periódicos por la noche, estoy más acostumbrado a las pesadillas nocturnas que a las diurnas.
Casi se cae de la mesa Rómulo Gallegos.
" Por fin una piedra , lanzada por un brazo más certero y poderoso, fue a darle en la cabeza. La vista se le nubló, sintió que en torno suyo las cosas se lanzaban en una ronda vertiginosa y que bajo sus pies la tierra se le escapaba. Dio un grito y cayó de bruces sobre el basurero. Detúvose la chusma, asustada de lo que había hecho y comenzó a desbandarse.
Sucedió un silencio trágico. El payaso permaneció un rato clavado en el sitio, agitando maquinalmente el abanico. Bajo la risa pintada de albayalde en su rostro, el asombro adquiría una intensidad macabra. Desde el árbol fatídico los zamuros alargaban los cuellos hacia la víctima que estaba tendida en el basurero.
Luego el payaso emprendió la fuga.
Al pasar sobre el lomo de un collado, su sombrilla se destacó funambulesca contra el resplandor del ocaso "
¿ Fue en Rupít donde perdiste el pañuelo? ¿ Estuve contigo en el Paseo de los Tristes? ¿ En el restaurante " Neichel" de Pedralbes, nos dimos-como un suspiro- el primer beso? ¿ Me regalaste el poema en Villaluenga del Rosario? ¿ Me hundí en tu cuerpo, para desear ahogarme, en el hotel " La Bobadilla" ?
Hay unos versos de Luis Rosales que llegan como un regalo.
" El recuerdo se teje con doble hilo, y de cuando en cuando se recuerdan cosas que no han sucedido"
Leo un libro sobre el Testamento y Codicilo de Isabel I de España, libro publicado en 1943 por el notario don Francisco Gómez de Mercado y de Miguel, que fue gran amigo de mi abuelo paterno. Escritura amena y clara.
" ... Vamos a terminar este epígrafe de la locura de Doña Juana, contestando al Dr. Cabanés con una obra genial del gran médico Dr. Juan Huarte de San Juan, titulada " Examen de ingenios" obra en la que se fundó Cervantes para su " Ingenioso Hidalgo". Doña Juana podría hablar en latín dada la gran educación que la prepararon sus padres con los mejores maestros de la época, y aun improvisar arengas en esta lengua, y con todo, por exceso de celos y malos tratos e imprudencia del esposo, ser loca de amor. Lo mismo que Demócrito Abderita, precedente de Alonso Quijano, examinado por el gran Hipócrates y calificado como el hombre más sabio a pesar de sus " ingeniosidades", destemplanzas cerebrales, y era que todo lo que razonó con Hipócrates fueron discursos de entendimiento y no de la imaginativa, donde tenía lesión, como Alonso... "
Creo que fue el emperador Tiberio el que suprimió en Roma cualquier clase de comicios. Juvenal habla de ello en su Sátira X. Esta noche, las Musas me dejan recordatorios...
" Desde hace tiempo- exactamente desde que no tenemos a quien vender el voto-, este pueblo ha perdido su interés por la política, y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin todo, ahora deja hacer y solo desea con avidez dos cosas : pan y juegos en el Circo "
Antaño se miraba de otra manera. En el desayuno, he intentado observar el rostro- regado de sugerencias- de una mujer; llevaba la soledad en la mirada y un periódico que leía sin entusiamo. En sus ojos se descubría la pasión refrenada y la calidez escondida. Algo de eso sabía Garcilaso de la Vega...
Alguien quiere enseñarme un hotel, la lista de huéspedes, sus habitaciones y las almas que se quedaron esperando en los pasillos. Se llama Joseph Roth y su hotel está en Lodz.
" Algo solemne flota en el aire. Sería natural que sonaran las campanas.
Nada tendría de extraño que, de pronto, alguien me hiciera un regalo. En días así, hay que recibir regalos.
Y sin embargo, en la calle estaba lloviendo, caía una lluvia fina e ininterrumpida, llena de polvillo de carbón. Era una lluvia permanente, que se cernía sobre el mundo como una cortina eterna. La gente tropezaba con los paraguas y llevaban los cuellos de los impermeables subidos.
En estos días lluviosos, la ciudad adquiere su verdadera fisonomía. La lluvia es su uniforme. Es una ciudad de lluvia y desconsuelo.
Se pudren las aceras de madera, las tablas rechinan cuando uno las pisa, como suelas de zapato húmedas y estropeadas.
La masa pastosa y amarilla de las regueras se disuelve y fluye calle abajo.
Cada gota de lluvia contiene miles de partículas de carbonilla, que se pegan a las caras y en las ropas de las personas.
Esta lluvia es capaz de calar en las ropas más gruesas. En el cielo habían hecho limpieza y arrojaban a la tierra los cubos de agua sucia.
En días así, uno tenía que quedarse en el hotel, sentarse en el salón y observar a la gente... "
En la " Moleskine" encuentro la receta de un restaurante de Barcelona, "Botafumeiro", restaurante de grato recuerdo.
Rodaballo a la cebolla tierna.
Ingredientes : 1kg de rodaballo; 1 dl de aceite de oliva virgen extra; 100 g de mantequilla; 100 g de champiñones; 200 g de cebolla tierna; sal; pimienta; 1 cucharadita de vinagre de Jerez; 1 copa de fino de Jerez.
Preparación : Se salpimienta el rodaballo y se pone en una bandeja al horno con la mantequilla, el aceite, la cebolla tierna y el champiñón finamente cortados. El horno debe estar a mediana temperatura. Cinco minutos antes de sacarlo se le echa el vino y el vinagre.
Todos tenemos objetos perdidos. La vida puede recuperar algunos; encontrarlos en las alacenas y en los baúles de casas que se creían deshabitadas; en las playas de invierno, en el jardín adorado; en el beso escondido. Llega don José Antonio Muñoz Rojas.
" Dónde, siempre, cuándo, cómo, adverbios que son alas, que son vida en la esperanza. En un lugar cualquiera, en este jardín mismo. En lo eterno de un beso, una hora cualquiera, noche y día. El cómo, dejárselo al momento : A menos que sea nunca y es mi pena "
Me cuentan cuitas de otros tiempos, que son nuestros tiempos. Pocas cosas cambian.
"- Llegó un momento en que lo único que me importaba, era no despertar su irritación, no provocar sus continuos y machacones desprósitos. Evitar a toda costa su malestar.
Así había comenzado a distanciarse de su marido : sometiéndose a ciegas, tanteando la superficie para no herirlo, pero sin hurgar a fondo. Y así, también, había comenzado el vacío total, la incomprensión total, el total divorcio de sus ideas mutuas.
- Procuré anularme : darle la razón en todo. Cuando alguien atenta contra nuestro propio criterio y lo deja inservible, no existe más defensa que claudicar.
- ¿ Conseguiste aplacarlo?
- Conseguí sus bostezos- dice ella riendo-. Eso fue todo lo que conseguí.
Germán se lleva el cigarrillo a los labios. Centra sus gafas.
Marina prosigue :
- Hasta que un día cometí un error fundamental : se lo conté todo a Tina.
- Era previsible- dice él- las mujeres soléis cometer ese tipo de suicidios "
Me he quedado dormido antes de la cena, hacía años que no me pasaba. Sueño disperso, fragmentario. Una película muda que espera la música.
" Porque lo invisible y lo impalpable vienen en forma de tacto, con son y gozo, y se nos inunda el alma y podemos respirar, eso que hacemos sin sentirlo, sin saberlo, como lo hacemos todo, lo milagro "
Aparece una foto con tus ojos, unos ojos que se escondían en las esquinas de mi cuerpo cuando las estaciones no llevaban nombres sino esquelas de tus besos.
" Y tus ojos, tus pétalos de luz, aquellos ojos que resumían el estío, vasijas de pureza, agonizan de sombra en su prisión de nieve y de silencio. El mundo es una catedral helada "
Las noches de primavera llevan nombres de mujer. Leo a Carmen Conde.
" La mayor parte de las catátrofes domésticas y de casi todas las sociales proviene de la falta de voluntad para hacer grata la convivencia. Todos pretenden imponerse a los que les rodean y someterles a su egoísmo o a su tiranía. Alguien dijo que su libertad acababa donde empezaba la del otro; pero, ¿sabe realmente el ser humano, o quiere saber, dónde residen los límites propios para no invadir los ajenos? Hay mujeres cuya feliciad consiste en doblegar de tal manera a sus familiares y amistades, que éstos terminan por hacer y hasta pensar sólo lo que ellas quieren. Y hay hombres que no han aprendido aún, ni siquiera intuido, que la convivencia no es jamás el sometimiento de la ajena personalidad, sino la mutua cesión unísona de criterios, bienes, actos y sentimientos. Si en el seno de las familias todavía no se ha sabido ni podido resolver la limpia convivencia, si el ser humano lleva la indeleble- al parecer - marca del feroz egoismo ¿ cómo esperar que las naciones- que son sumas fabulosas de individualidades concretas- consigan la paz, que es dichosa convivencia ¡ Hasta el amor-lo sabemos todos- tiene sus tres estados : de sublimación del ser amado, de imperio sobre él y de la costumbre que ya significa decadencia...! Siempre, instintivamente, dominar, imponerse, avasallar al otro : ¡ Yo, yo, yo, ...! Lo mío, lo que quiero, lo que no quiero... ¡ Yo, yo, yo !
Conviene irse olvidando de sí mismo : ¡ para ser feliz y que lo sea el que nos acompaña por este duro camino de la tierra, tan urgido de convivencia! "
Duermevela vespertino con café y helado. ¿ Qué poemas buscar? Los poemas que lleven un nombre o un recuerdo o aquella isla...
" Tus caricias. El mar. Los cocoteros. La sábana enredada entre tus piernas. El maitre del hotel, su voz de frío : " veinticuatro horas, ¡ Ya sabe ! ". Supe que un día era un plazo inconcebible, que tan sólo una horas bastarían. Conocí el huracán, la madreselva. Conocí el ancho cielo interminable. Conocí las espadas y el enigma, la boca del dolor, la del deseo, la súplica que anuncian los labios no besados, qué tibio el corazón cuando se precipita. Cuantas mujeres hay en este mundo las conocí por ti. En ti dormían "
Dicen que Leopoldo Alas, era buen profesor de derecho. Exigente y sosegado, respetuoso y justo. Como escritor es, para mi gusto, uno de los mejores de España. Al hilo de acontecimientos políticos, en el que la gente más que pensar sigue manadas, me encuentro con "Clarín"
" El hombre es naturalmente librepensador; luego, sucede que la mayor parte de las veces no piensa, a los menos por cuenta propia, ni con libertad ni sin ella. Dos caminos hay que conducen a abdicar esa libertad : o un dogma impuesto y admitido voluntariamente, o una preocupación que, sin saberlo, nos domina. En el primer caso, podemos ser fanáticos creyentes; en el segundo, somos de fijo, fanáticos descreidos. El creyente ortodoxo no piensa con libertad, pero lo sabe; el fanático que niega, porque sí; que no piensa por sí mismo, sino que repite, sin propia conciencia, las negaciones que encuentra formuladas, no es librepensador, sino un pensador libre; tiene libertad, pero no la emplea en pensar, sino en someterse a las ideas hechas "
Día completo y luminoso. Alegre y agotado, vuelvo a casa por unas calles, las calles de la memoria.
" El azar de las calles : una oculta pasión, misteriosa y difícil. Huele a limpio el verano entre la ropa tendida. El esfuerzo húmedo del aire contra el cielo es una transparencia, la quietud admirable de un enigma que no descifro, que me puede. En medio de las calles, el bullicio lento de los tranvías que atraviesan la ciudad se desvanece. En las acera, la mansedumbre y la tristeza de las gentes que pasan, el sosiego secreto de sus cuitas, el silencio solo... Si te llegas aquí, a estas calles, el tiempo es otro, insondable, más leve, menos torpe "
Tremendo los datos del paro, trágicos en Andalucía. Siempre habrá listillos que, a la antigua usanza, no dejen la picaresca. Me apetece ir a los clásicos.
" Sentámonos en un valladar y dijo :
-Y ahora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos este racimo de uvas, y hayas de él tanta parte como yo; partirlo hemos de esta manera : tú picarás una vez y yo otra, con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva; yo haré lo mismo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no habrá engaño.
Hecho así el concierto, comenzamos; más luego, al segundo lance, el traidor mudó propósito y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él, quebraba la postura, no me contenté ir la par con él, más aun pasaba adelante, dos a dos, y tres a tres, y como podía las comía.
Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano y, meneando la cabeza, dijo :
-Lázaro, engañado me has, ¡ juraré yo a Dios que has tú comido las uvas de tres en tres!
- No comí- dije yo-, mas ¿ por qué sospecháis eso?
Respondió el sagacísimo ciego :
- ¿ Sabes en qué veo que las comiste tres a tres ? En que comía yo dos a dos, y callabas "