Deben ser las pastillas pero los sueños son distintos y más variados. Al despertar se recuerda todo nítidamente y se tiene la sensación de que la diferencia entre ambos estadios no es radical.
Fauré y Boyd.
" Esa noche de vuelta en el Albergo Tinto, con la cabeza embotada de tanto vino que había bebido, Cashel se sentó en la cama y trajo a su memoria el rostro de Raphaella Rezzo, que se formó con suma nitidez tras un trémulo intento. Los ojos de párpados gruesos- ¿ de qué color ?, ¿ cómo no había reparado en algo así?-, los labios descompensados, el rostro alargado y casi huesudo. No exactamente bello, sino firme, único. Había una especie de insolencia en su belleza particular. Sí, eso era, belleza insolente, provocativa, retadora. Como si te evaluara en todo momento. No cometas un error. No me hagas perder el interés. Pensó que era una especie de dulce tormento. Se sintió desfallecer y abrió los ojos"
William Boyd.
( Foto de autor desconocido )


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