Paseo corto y compras, la espalda no me permite caminatas ni derroches.
En casa, Mozart y mi amigo Márai, buenas medicinas.
" Así era todas las noches la cita química : una misteriosa relación con una amante que no pedía nada y lo daba todo. Y, como toda dicha relacionada con el cuerpo, las horas de este éxtasis nocturno y de refinada inmoralidad también daban paso a una inevitable resaca matinal. Por la mañana aparecían con diabólica fuerza todos los síntomas- náuseas, abatimiento y odio a mí mismo- derivados de los alcaloides... "
Sándor Márai ( 1900-1989 )
( Foto de Kees Scherer )


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