
El pasado son rincones de fuera donde las sombras llaman con otro lenguaje. Después de los viajes, los caminos y las posadas, en el fondo uno siempre lleva la misma calle de su niñez y busca la misma mujer que soñó en sus juegos adolescentes. El pasado siempre nos observa desde un mismo sitio que no se mueve.
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