martes, 5 de junio de 2012

TU MIRADA.


   Mañana en la Delegación de Hacienda, charla anodina con varios conocidos,  mosaico de una España triste y acongojada. A  la salida, aperitivo con don Gonzalo.

    " ¿ Te han hablado de amor alguna vez, María de Fátima ? " " Me han dicho muchas estupideces al oído, como a todas las mujeres bonitas que los hombres consideran su presa. " " Eso no es hablar de amor. " " ¿ Vas a hacerlo tú ? " " No, porque no te amo. Me atraes, lo confieso, pero tu mirada levanta entre los dos una valla que no me atrevo a saltar. Sin ella, acaso llegase a amarte. Es lo más probable, y no me consideraría feliz, porque tú no me amarías jamás... " Me interrumpió : " ¿ Para qué ? Yo te sería fiel y pondría mi cuerpo a tu disposición para que engendrases hijos y para que te saciases, si eso era lo que necesitabas. " " ¿ Sin compartir mis sentimientos ? " " ¿ A qué llamas sentimientos ? "   "A sentir que cada uno de los dos es necesario al otro y a vivir juntos la felicidad de la necesidad cumplida."  " ¿ Eso incluye el placer de la cama ? " " Sí, compartido, como todo lo demás. "

                      Gonzalo Torrente Ballester ( 1910-1999 )

                      ( Foto de Jerry Schatzberg )

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué dolor en el alma cuando se tiene la certeza de no ser ya necesario para el otro.... acaso una costumbre, un viejo juguete arrinconado.

Esfinge Sin Secreto dijo...

Bonita entrada José María.

Anónimo, que dolor, que dolor de verdad, la costumbre no debería existir en el amor.


Abrazos.