
Las preocupaciomes religiosas de Don Pío, acabaron con la novela " Camino de perfección ". Su sobrino Julio Caro Baroja, recordaba que ya nunca más las tuvo. Baroja acompaña una tarde de alergia primaveral.
" Él no creía ni dejaba de creer. Él hubiera querido que aquella religión tan grandiosa, tan artística, hubiera ocultado sus dogmas , sus creencias y no se hubiera manifestado en el lenguaje vulgar y frío de los hombres. Y así, los hombres que no pueden comprender la divinidad, la sentirían en su altura, vaga, lejana, dulce, sin amenaza, brisa ligera de la tarde que refresca el día ardoro y cálido. No hay espacio para dilemas, atosigamientos metafísicos ni torturas psicológicas. Vivir y vivir.... ésa es la cuestión "
Pío Baroja (1872-1956 )
(Foto de Todd Webb )
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