Antonio Pereira es uno de los mejores cuentistas españoles. Sobriedad y dominio del lenguaje hacen sus cuentos indispensables.
Un hombre quiere comunicarse- en el baile-con una rusa e inicia una " conversación " con modulaciones fonéticas.
" Me puse a inventar cadencias; explotaba las pausas entre frase y frase, como se gobiernan los tiempos del amor (...) Se me ocurrió recitarle la Salve, que es la única oración que recuerdo de cuando yo era bueno : " Reina y madre/ de misericordia... / vida y dulzura.../ esperanza nuestra... " Mi amiga, mi dulce amiga, no podía descifrar " en este valle de lágrimas ", y sin embargo sus ojos verdosos se humedecieron "
Uno de los mejores cuentos que he leído en mi vida es de Leopoldo Alas, Clarín. Se llama " ¡Adiós, Cordera! " y hace llorar. ¿Su secreto?, creo que no confundir ni enredar largamente. Emilia Pardo Bazán también lo sabía.
" El cuento, hijo del apólogo, no se presta a disgresiones y amplificaciones : las campañas líricas, sentimentales y sociales de Jorge Sand y de Victor Hugo, hinchan, dilatan las ideas; son admisibles en la novela propiamente dicha, porque para la novela no hay reglas ni límites (...) En el cuento hay que proceder de distinto modo : " concentrando" (...) Ha de ceñirse el cuentista al asunto, encerrar en breve espacio una acción, drama o comedia. Todo elemento extraño le perjudica (...) No es, pues, una diferencia de dimensiones tan sólo lo que distingue a la novela larga del cuento o novela breve. Es también una inevitable diversidad de procedimientos "