Hoy hace diez años que enterramos - en Montoro- a Amalia Santías. Me ha dejado dos hijos maravillosos. Me tomo un vino y la recuerdo.
Para un creyente, la muerte no es el final.
"El silencio no es el exilio de la Palabra. Es el amor de la Palabra única. La abundancia de palabras, por el contrario, es el síntoma de la duda. La incredulidad siempre es charlatana"
Cardenal Robert Sarah.



































