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jueves, 1 de septiembre de 2011

FAUNIA FARLEY.


Releer a Philip Roth es uno de los placeres de estos días. Autor peligroso, muestra la quiebra humana junto a las hipocresías maléficas de estos tiempos. He empezado con " La mancha humana" y nada es lo que parece.

" Faunia Farley era una mujer de piernas delgadas, muñecas delgadas, brazos delgados, las costillas claramente discernibles, los omoplatos protuberantes, y no obstante, cuando se tensaba veías que sus miembros eran duros; cuando alargaba los brazos o los estiraba para hacer algo, observabas con sorpresa que tenía unos senos notables; y cuando, a causa de las moscas y mosquitos que zumbaban alrededor del ganado aquel día próximo al verano, se daba un manotazo en el cuello o la espalda, tenías un atisbo de lo retozona que podía ser, a pesar de la seriedad estricta que, por lo demás, manifestaba. Comprendías que su cuerpo no era todo eficiencia magra y severa, que era una mujer de construcción firme, colocada, como al borde de un precipicio, en el momento en que ya no madura pero todavía no se deteriora, una mujer en el inicio de la plenitud, cuyo puñado de canas es, más que nada, atractivo debido precisamente al anguloso contorno de las mejillas y las mandíbulas yanquis y el largo cuello, inequivocamente femenino que aún no se ha visto sometido a las transformaciones del envejecimiento "

Philip Roth.

( Foto de Hollósi Gábor )


martes, 9 de agosto de 2011

" EL PROFESOR DEL DESEO "


Suelo leer todo lo que publica Philip Roth. Lo sigo desde hace años y me ha ido descubriendo una clase media norteamericana nada edulcorada. " El profesor del deseo ", sigue la tónica de sus últimos libros, cierta melancolía, mucho sexo y el eterno miedo a la decadencia.

" A última hora de la tarde de uno de los más hermosos días agosteños, con cerca de cincuenta jornadas semejantes almacenadas ya en la memoria, y con la profunda alegría de saber que nos quedan otras pocas por vivir, en una tarde en que mi sensación de bienestar no tiene límites y me resulta inconcebible que pueda haber alguien más feliz o más afortunado que yo, recibo una visita de mi vida anterior. Me pasaré los días siguientes pensando en ella, imaginando, cada vez que suena el teléfono y oigo el ruido de un coche subiendo la empinada cuesta que conduce a la casa, que vuelve Helen. Esperaré encontrarme con una carta suya todas las mañanas, o más bien una carta en que se habla de ella, poniendo en mi conocimiento que se ha vuelto a escapar a Hong Kong, o que ha muerto. Cuando me despierto en plena noche para recordar cómo viví alguna vez y cómo vivo ahora- y esto es algo que sigue ocurriéndome, aún, con demasiada regularidad-, me aferro a mi compañera de cama como si fuera ella quien me llevase diez años a mí- o veinte o treinta-, y no al revés... "

Philip Roth.

( Foto de Nina Leen )