Noche de insomnio y lectura. En otros tiempos, en casa de mi abuela, leía toda la noche en la cama y después me iba a pasear a la alameda de Ronda. La Bruyère es aconsejable para curar espantos.
" El necio obra con timidez; el fatuo se mueve desembarazada y libremente; el impertinente es desvergonzado; el mérito es pudoroso "
Observo a la camarera nórdica de un restaurante argentino de Marbella, finura y sosiego que quema. A propósito, busco uno de los libros de cabecera de este verano, " Los caracteres ", y La Bruyère me cuenta...
" En algunas mujeres hay una grandeza artificial, unida al movimiento de los ojos, de la cabeza, a la forma de andar, que no va más allá : un ingenio deslumbrador que impone, y que solo se estima porque carece de profundidad. En otras hay una grandeza sencilla, natural, independiente de los gestos y de la manera de andar, que tiene su origen en el corazón y que es como una consecuencia de su alta cuna; un mérito apacible, pero sólido, acompañado de mil virtudes que, pese a toda su modestia, no se pueden ocultar, que salen a la superficie y que son vistas por todos lo que tienen ojos "
Lectura de " Los caracteres " de La Bruyère. Los moralistas franceses ayudan y sosiegan.
" Con frecuencia simulamos alabar exageradamente a hombres bastante mediocres, y fingimos elevarlos, si fuera posible, a la altura de personas eminentes, bien porque estamos cansados de admirar siempre a los mismos, bien porque la gloria, así repartida, ofende menos nuestra mirada y nos resulta más suave y fácil de soportar "